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¿Odias los musicales? A ver que piensas después de ver estas películas

¿Te has dado cuenta que hay muchísimas personas que odian los musicales? Les molesta mucho que los actores estén teniendo una conversación y de repente ya se estén cantando sin ningún sentido. Pero hay musicales muy valiosos y que vale la pena ver.





Si tu tienes la intención de entrarle a este género y no sabes como empezar para que el golpe del canto no te sea tan fuerte, te recomendamos estas películas:



“La La Land” Esta película fue muy aclamada por la crítica y la verdad es que la trama es bastante sencilla: lucha por tus sueños. Te va a hacer cantar, llorar y seguro en alguna parte hasta te puedes identificar.
“The Rocky Horror Picture Show” Miedo y mucho glamour es lo que vas a encontrar en este clásico de los musicales. La historia cuenta como 2 adolescentes tienen que pasar la noche en la mansión del doctor Frank-N-Furter y todo lo que sucede ahí dentro.

“Across The Universe” Fan de los Beatles, si no has visto esta película fallaste como fan. Jude en un británico que viaja a los E…
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Recordando a Facundo Cabral (Que hoy cumpliría 80 años)

Facundo Cabral nació el 22 de mayo de 1937 en La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Sus padres fueron Sara y Rodolfo los cuales ya tenían dos hijos. Su padre abandonó el hogar dejando a su madre con sus tres hijos, los cuales emigraron hacia Tierra del Fuego, sur de Argentina. Cabral tuvo una infancia dura y desprotegida, convirtiéndose en un marginal al punto de ser encerrado en un reformatorio. Al poco tiempo consigue escapar y según cuenta encontró a Dios en las palabras de Simeón, un viejo vagabundo. Se traslada a Tandil, donde realiza todo tipo de tareas, limpiando veredas o como peón en las cosechas. En 1959 ya tocaba la guitarra y cantaba folklore, siendo sus ídolos Atahualpa Yupanqui y José Larralde, se traslada Mar del Plata, ciudad balnearia a Argentina, y solicita trabajo en un hotel, el dueño lo ve con su guitarra y le da la oportunidad de cantar. Así comenzó su carrera dedicada a la música, siendo su primer nombre artístico “El Indio Gasparino” , sus primeras g…

DEJO DE RESPIRAR

Hago círculos imaginarios,
bombas de tiempo.
Cuento los años, los meses y las palabras;
todas juntas en un saco de pasiones bajas,
de mentiras no piadosas,
de poco o nada de razón,
porque quien la ha tenido
la guardó de mi, la escondió de mi cordura,
y me abandonó en la siguiente estación,

No he dejado de respirar
por el milagro divino de la terquedad,
o la única e inalienable gota de deseo
que me queda, y que morirá conmigo

vago de un lado a otro,
en mi mundo de tres por tres...
Milímetros de ansias.

Es posible imaginar,
que clase de locura me aqueja
que mustio destino el de los que como yo,
no saben de donde vienen,

De cualquier forma no tengo remedio,
a nadie le importa contarme entre sus muertos,
a nadie le puedo decir la verdad que aun no sé,
o la mentira que no he inventado...

Nadie huele el perfume de las piedras del camino,
a nadie le gustan las bromas del destino,
nadie entiende;  que no he nacido
el día que me parieron,

Baldra Torres

EPITAFIO

Ocurre que las veredas azules se han cerrado. Bajos la espesa niebla y mis ojos asombrados. El puente que cruzaba el misterio de la duda ya no existe Solo la vieja ciudad, sus calles sucias  y perdidas rutas de regreso.
Ocurre que la otra que era antes anda en busca de mi misma. Sin brújula, sin tiempo …sin hechizos ni perfidias. Acumulados sueños que padecen de ignominia. Terror a la verdad, a la mentira y al pecado de mi cuerpo.
Ocurre que los cuervos de la noche están pendientes. Y mis alas de paloma mensajera ya no vuelan. Los matices de colores han perdido su destello. Porque existe la maldad., y el amor es una de ellas.
Ocurre que parece que amanece  y sigue oscuro… Y yo encuentro un epitafio para el día menos pensado. “Yace aquí la poeta de unicornios desterrados… Que murió por dar a luz a sus versos abdicados”.
Baldra Torres
©Copyright

DE MI MADRE…

Pareciera que en los ojos de mi madre se instaló la primavera… Como un árbol recién plantado, sus hojas verdes florecen… Quien pudiera a los ochenta, seguir cantando como ella lo hace., Y aprender a mirar con desdén desde su trono… De la infamia y la inconstancia… Y no ufanarse…
Sé que tiemblan sus manos y sus ojos de recuerdos., Años pasan y ella sigue acumulando aire de Diosa, Esos vagos, pasajeros momentos en que vuelve a sus memorias., Los tiempos que marcaron sus esperanzas rotas.
Música en sus oídos los ruidos de la vida y sus encantos… Sabia de ayer, de siempre, me mira y me sabe enamorada de sus manos… Ella puede  darle a mi mundo ese aire de cósmico y lejano., Certeza, libertad , pericia, sentenciada a vivir bajo su falda.
Mama nació de la tierra y sus abismos, de la laguna sus ojos, Sus manos de maíz, y su cuerpo de montaña enamorada de su origen. Cada uno de sus pasos… Cada paso… Es un tiempo sin recelo, sin la prisa de llegar, o sin saberlo.
Como espero algún día parece…

VEINTE ANOS DESPUES…

Lo sé, es una advertencia… Ella cerró los ojos y yo la puerta., Después volvimos a encontrarnos. Veinte años después. Y yo seguía enamorada de mi misma. Y ella del cuento de Wendy… La maldita Wendy de Serrano. Pero es que dos décadas son un suspiro! Me repito cada dos segundos Desde entonces. La moraleja es simple… Uno nace con el estigma del amor, Y jamás se deshace de él, Aunque cambie de  cuento, Aunque vuelva a leer a Borges, Aunque se quite la venda de los ojos… Aunque resista a ser izquierdista, Chavista, comunista… O senador de la república. Uno nace con el sello en la derecha: El amor no es un recuerdo… El amor es la memoria.
Baldra Torres ©Copyright

DESFILE DE MORTALES

Pasaron de lado… Tuertos, defecados de su angustia, Torturados por el espasmo, Pasivos insolutos…aglutinados, Todos ellos, todos… Esperando que llueva mana del cielo. Terriblemente acomodados, Presos de sí mismos, No queriendo voltear a ningún lado… Pájaros sin alas, roedores del queso, Que el más fuerte les coloca como trampa. Que penosa humanidad arrastran! Me conmueve su apesadumbrada memoria, Su orgulloso pasado lleno de escombros, De dioses revelados, pero muertos… De guerreros de paz, y asesinados, De oro que cambiaron por palabra de ángel. Y que siguen vendiendo para calmar su sed… De más sed, de más hambre… Aquí los vi pasar, desde el agujero mío, Desde mi cueva protectora, desde mi propio abismo. Les escuche contar  la misma historia. La aprendida desde hace algunos siglos., Me quise unir a su concierto, A la repetida y constante evolución del miedo… Pero ellos no reconocieron mi rostro parecido al de ellos. Me quede quieta, los deje ir y los perdí de vista, Sé…